Galletas crujientes de queso cheddar derretido al horno

KETO ORIGINAL

Galletas crujientes de queso cheddar derretido al horno

32 min

Son unas galletas saladas, crujientes, con mucho sabor a cheddar maduro. Se hacen con queso rallado, mantequilla fría y harina de almendra, y en el horno el queso se funde y se dora por los bordes. Funcionan como aperitivo, para acompañar una crema o para llevar en la mochila.

Sin trigo ni azúcar, la harina de almendra sustituye al cereal y el queso aporta sabor y estructura. Cada galleta tiene 1 g de carbohidratos netos. Mantén la mantequilla muy fría al mezclar y deja que se enfríen del todo en la bandeja, porque terminan de endurecerse fuera del horno. Si buscas otro picoteo, mira las tortitas finas de parmesano.

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Galletas crujientes de queso cheddar derretido al horno
Ingredientes
  • 100 gramos de harina de almendra fina
  • 150 gramos de queso cheddar maduro rallado
  • 50 gramos de mantequilla sin sal, muy fría y cortada en cubos de 1 cm
  • 1 huevo grande (aproximadamente 50 gramos sin cáscara)
  • 5 gramos de sal fina
  • 3 gramos de ajo en polvo
  • 2 gramos de pimienta negra recién molida
Instrucciones
  1. Precalentar el horno a 180°C (350°F). Cubrir una bandeja para hornear con papel pergamino o una lámina de silicona.
  2. En un bol grande, combinar la harina de almendra, el queso cheddar rallado, la sal fina, el ajo en polvo y la pimienta negra. Mezclar hasta que estén bien distribuidos.
  3. Incorporar la mantequilla fría en cubos a la mezcla seca. Usar un cortapastas o los dedos limpios para integrar la mantequilla hasta obtener una textura arenosa gruesa, similar a la miga.
  4. Añadir el huevo batido a la mezcla. Unir todos los ingredientes hasta formar una masa homogénea. No amasar en exceso para evitar desarrollar el gluten de la harina de almendra.
  5. Dividir la masa en dos porciones. Colocar cada porción entre dos hojas de papel pergamino y extender con un rodillo hasta alcanzar un grosor uniforme de 3 milímetros. Cuanto más fina, más crujiente será la galleta.
  6. Retirar la capa superior de papel pergamino. Con un cortador de galletas de 3 cm de diámetro o un cuchillo afilado, cortar la masa en formas deseadas. Disponer las galletas cortadas en la bandeja preparada, dejando un espacio de 1 cm entre cada una.
  7. Hornear durante 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y el centro ligeramente firme. Observar atentamente para evitar que se quemen. El tiempo exacto puede variar según el horno.
  8. Retirar del horno y dejar enfriar completamente en la bandeja. Las galletas se volverán más crujientes a medida que se enfrían. Almacenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente por un máximo de 5 días.

Información Nutricional

NutrienteCantidad por porción
Calorías180 kcal
Grasas15g
Proteínas10g
Carbohidratos Netos1g

Nota nutricional

El equipo Ketocis avala con entusiasmo estas ‘Galletas crujientes de queso cheddar derretido’. Son la prueba perfecta de que la dieta keto no tiene por qué ser aburrida. Con un contenido mínimo de carbohidratos netos, estas galletas no solo satisfacen tus antojos de snack salado sin sacarte de cetosis, sino que también aportan grasas y proteínas, manteniéndote saciado y energizado. ¡Un bocado delicioso y totalmente compatible con tu estilo de vida keto!

Preguntas Frecuentes

¿Puedo usar otro tipo de queso?Sí, puedes experimentar con quesos bajos en carbohidratos como mozzarella, provolone o una mezcla de quesos duros para variar el sabor y la textura.
¿Cuánto tiempo se conservan estas galletas?Se mantienen crujientes en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta por 5-7 días. Para prolongar su frescura, puedes guardarlas en el refrigerador.
¿Qué hago si las galletas no quedan crujientes?Asegúrate de hornearlas el tiempo suficiente hasta que estén doradas y firmes. La clave es eliminar la humedad. Si tu horno no es uniforme, gíralas a mitad de cocción para un horneado parejo.
MODO CHEF

Galletas crujientes de queso cheddar derretido al horno

Toca cada paso al terminarlo.
Precalentar el horno a 180°C (350°F). Cubrir una bandeja para hornear con papel pergamino o una lámina de silicona.
En un bol grande, combinar la harina de almendra, el queso cheddar rallado, la sal fina, el ajo en polvo y la pimienta negra. Mezclar hasta que estén bien distribuidos.
Incorporar la mantequilla fría en cubos a la mezcla seca. Usar un cortapastas o los dedos limpios para integrar la mantequilla hasta obtener una textura arenosa gruesa, similar a la miga.
Añadir el huevo batido a la mezcla. Unir todos los ingredientes hasta formar una masa homogénea. No amasar en exceso para evitar desarrollar el gluten de la harina de almendra.
Dividir la masa en dos porciones. Colocar cada porción entre dos hojas de papel pergamino y extender con un rodillo hasta alcanzar un grosor uniforme de 3 milímetros. Cuanto más fina, más crujiente será la galleta.
Retirar la capa superior de papel pergamino. Con un cortador de galletas de 3 cm de diámetro o un cuchillo afilado, cortar la masa en formas deseadas. Disponer las galletas cortadas en la bandeja preparada, dejando un espacio de 1 cm entre cada una.
Hornear durante 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y el centro ligeramente firme. Observar atentamente para evitar que se quemen. El tiempo exacto puede variar según el horno.
Retirar del horno y dejar enfriar completamente en la bandeja. Las galletas se volverán más crujientes a medida que se enfrían. Almacenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente por un máximo de 5 días.

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